La terraza en agosto
Una comida al sol, gente, buen ambiente. Llevas dos horas sin gorra porque por una vez querías estar normal.
El sol lleva todo ese rato dándole al producto. Los tintes baratos se oxidan con el ultravioleta y el marrón empieza a virar. Alguien te mira el pelo un segundo de más y aparta la vista.
Y ya no vuelves a quitarte la gorra en todo el verano.


